Así es, damas y caballeros, en Action Comics -la primera revista de Superman, cuyo N°1 salió en 1938-, en su N°900 muestra al superhéroe más icónico de USA manifestando su deseo de renunciar a la ciudadanía yanki.
"Pienso hablar mañana ante las Naciones Unidas para informarles de que estoy renunciando a mi ciudadanía estadounidense", dijo Superman. "La Verdad, la Justicia y el Estilo de Vida Estadounidense ya no son suficientes".
Este súper anuncio, que en el cómic se desata a raíz de la desilusión de Superman por las reacciones a su apoyo a los manifestantes demócratas en Irán, tuvo repercusiones mucho más allá del papel y de los globos de diálogo.
El posible candidato presidencial republicano Mike Huckabee sopesó el tema el fin de semana y estimó que la amenaza de Superman no es un asunto banal. Por supuesto, "es un libro de historietas, pero saben que es preocupante que Superman, que siempre ha sido un ícono estadounidense, ahora diga 'no seré un ciudadano estadounidense'", dijo Huckabee en una entrevista al canal Fox News. "Eso forma parte de una tendencia mayor en la que los estadounidenses prácticamente piden disculpas por ser estadounidenses", dijo Huckabee, recordando una actitud culposa que los republicanos han achacado al propio presidente Barack Obama.
También el célebre periodista conservador Bill O'Reilly abordó el tema en el programa 'The O'Reilly Factor', de Fox, en el que criticó la "increíblemente tonta" trama. "No se tira de la capa de Superman", advirtió O'Reilly, citando el estribillo de un clásico del country, para decir que con ese tema no se juega.
Y en medio de la avalancha de editoriales de diarios y comentarios en internet sobre el anuncio de Superman, el blog del ultraconservador Tea Party vio nada menos que la mano peluda del presidente Obama. "Superman ahora dice que denuncia su ciudadanía estadounidense y que será solamente ciudadano del mundo. Es muy socialista de parte de Superman eso de querer un mundo socialista con gente como Obama timoneando este movimiento", tronó el blog.
Fuente: yahoo
Es sumamente gracioso cómo se toman a pecho este asunto algunos personajillos yankilandeses más caricaturescos que cualquier comic.
Superman es y siempre ha sido considerado un gran ícono norteamericano y pro yanki, pero en la realidad, en sus historias (y más allá de alguna portada con bandera yanki o de alguna historia durante la Segunda Guerra Mundial o durante momentos duros de la Guerra Fría, los argumentistas (no siempre yankis, muchos británicos y algún latino) le han dado un enfoque mucho más global a sus acciones.
Para empezar, las historias de Superman suelen no estar siempre encuadradas en suelo norteamericano. Esa es una novedad para cualquier superhéroe yanki. Si a esto se le suman las historias en la Liga de la Justicia, más aún. Y si mencionamos el enorme porcentaje de historias desarrolladas fuera del planeta Tierra, mucho más.
Ya de forma más directa, una de las insinuaciones de no norteamericanismo más claras se dio en la lamentable película Superman IV, en la que se ve al héroe destruyendo misiles nucleares de los EE.UU. enfrentando el repudio de los militares yankis.
Poco después, en Superman N°53 de 1991 (en la historia siguiente a la que Clark Kent le cuenta a Lois Lane que es Superman), en una confusa historia que involucra a un símil de Saddam Hussein de un país inventado llamado Qurac, Superman se indigna por el truculento proceder de un general yanki para capturar a ese símil de Hussein y se da este diálogo:
Superman: ¿Cuántos inocentes fueron asesinados con dinero y armas americanas?
El General Yanki: ¡Precisábamos evidencias! ¡Claro que lamentamos la muerte de inocentes! Pero tú has cumplido tu misión, ¡tu país te debe mucho!
Superman: ¡Yo soy un ciudadano del mundo, General! Le doy valor a cualquier vida... ¡independientemente de fronteras políticas!
Recuerdo esa historia porque formaba parte del segundo comic que compré en mi vida.
Pero creo que la "prueba" más importante de los orígenes no pro-yankis de Superman se dan en la primera historia de Superman: en Action Comics N°1, número en el que se reza "...entonces Clark Kent decidió que tenía que poner su fuerza al servicio de la humanidad, ¡y así nació Superman! ¡Defensor de los oprimidos, la maravilla de la física que ha jurado dedicar su existencia a ayudar a los débiles!".
Y como esos ejemplos hay muchos. Que las imágenes del héroe con un águila y la bandera yanki sean las más difundidas no quiere decir que sean las representativas de lo que es el sentir real de sus historias a lo largo de 73 años.
Es cierto que Superman es un ícono norteamericano y siempre será así. Pero únicamente por su origen geográfico y por el uso y abuso de su nombre de entidades o individuos que imprimen su propio nacionalismo al héroe... Pero éstos siempre han sido, desde el mismo comienzo, muchos menos que aquellos que lo han visto con ojos mucho más internacionales (incluídos sus creadores), comprendiendo que un héroe capaz de destruir o salvar al mundo por sí solo, capaz de recorrerlo en pocos minutos de lado a lado, y símbolo de la más pura nobleza de boy scout, jamás podría hacer otra cosa que servirlo a él en su conjunto.
Esperemos que las presiones reaccionarias yankis no hagan volver atrás esta medida valiente y realista que emprendieron los guionistas actuales de Superman, y el héroe vuelva a ser lo que siempre fue: un ciudadano del mundo (y no un Dr. Manhattan al servicio de Richard Nixon).
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