*Respondiendo por inercia*
Si hubiera algo realmente *malo* con la homosexualidad, habría desaparecido de la faz de la Tierra hace mucho. Como ferviente seguidor de la teoría seleccionista (darwiniana, please, no se anden con otras cosas...), estoy
completamente seguro, en base a los
HECHOS, que la homosexualidad es sólo otra condición humana. Sumándome al post de
kata_c, y también poniéndome un poco taxonómico, no puede ser una enfermedad, ni siquiera congénita: no hay una patología. No puede ser una desviación sexual: el homosexual presenta en la gran mayoría de los casos fijaciones equivalentes a las de la población heterosexual (hombres y mujeres, por favor, no nos decantemos por la subjetiva presuncion machista), y las minorías, igual que en el resto de la población, presentan el mismo tipo de desviaciones sexuales que sus contrapartes heterosexuales. Es decir, las proporciones son equivalentes. No es un crimen, puesto que pese a cualquier legislación idiota en el ámbito de la homosexualidad diga lo contrario,
las partes afectadas nor reciben daño moral, físico, jurídico, pecunario, penal, etc.. Por mera lógica y proceso de eliminación, ¿que nos queda?
Que la homosexualidad es un rasgo como cualquier otro. Las personas homosexuales no dejan de aparecer. Hay una estadística BIEN CONOCIDA que durante tiempos de servicio militar en el extranjero, a falta de mujeres (del mismo territorio o acompañándolos en el mismo cuerpo armado)
se dan relaciones homosexuales, y terminada la escasez femenina, todos vuelven a su vida perfectamente heterosexual. ¿Razón?
la moral es la única barrera entre tú y la sexualidad de otra persona, ¿qué ocurre cuando cualquier otra cosa se brinca dicha muralla? No se necesita ser doctor en ciencias sociales para responder. Finalmente, cito al imbécil de Nietzsche, que más acertado no pudo estar:
"La forma más segura de corromper a un niño es enseñarle a tener en mayor estima a aquellos que piensan igual y no aquellos que piensan diferente"
Muchos de nuestros prejuicios son pasados por inducción de nuestros padres y la sociedad a nosotros, y entre nosotros mismos casi como por corrientes de convexión en los líquidos. Son valores absolutos morales infundados, adquiridos, aprendidos, no razonados, que nos hacen concluir que cosas como la homosexualidad, o peor aún,
la sexualidad, tienen algo de que arrepentirse.
To hell with 'em.