Caperucita roja ¿Un cuento infantil?

<< < (2/6) > >>

Yumemi:
Si, en mi clase de literatura hicimos un análisis así... y leímos la versión la versión de Angela Carter (The werewolf) y yo hicé para mi trabajo un manga de este xD

Pero sí los famosos "cuentos de hadas" son algo más, sólo que la mayoría conoce la versión Walt Disney, la cual se transforma bastante para ser más comercial.

Me hizó recordar la versión original de Cenicienta, donde unas aves les sacan los ojos a las hermanastras de lla durante la boda o.o O también cuando se cortan un dedo para que les quede la zapatilla y así...

Muchas gracias por este tema, personalmente Caperucita Roja siempre ha sido uno de mis cuentos favoritos, incluso las versiones hardcore como las de Angela Carter ;3

Chihiro:
No sabía la verdadera versión y me gusta más que la comercial de disney ya que le encuentro una moraleja mejor que la de "no hay que hablarle a los desconocidos ):", esta es más profunda aunque trate más temas.

A ver si pones más cuentos verdaderos que está interesante xD

iku:
Si es mucho mejor la leyenda sin camuflar.

Ahora se tiende mucho a proteger a los niños en ese sentido, nada de contarles los peligros del mundo y cuidado con hablarles tu de ellos ! Yo he sido ayudante en el departamento de arte infantil de mi uni, y tube una queja de una madre porque les había hablado a los chavales de la publicidad subliminal en las imagenes de anuncios. La madre histeríca "como puede decirle usted a mi hijo que hay sexo en la publicidad y bla bla bla" Lo curioso es que la madre de ese niño le dejaba ver series nada recomendables para un chaval de su edad.

Yo creo que si se educase a los niños dejandoles las cosas claras desde un principio luego no habría tantos problemas.

Caperucita roja era una fabula para evitar que las chicas cometiensen el error de irse con el primero que pasase.

macphisto:
Algo de esto ya lo sabía. Nunca leí a los hermanos Grimm (sí cuentos de ellos suavizados en la época pos-Disney, pero nunca los originales). Pero hay algo que sé: son fábulas. Y las fábulas son crudas y no son para niños especialmente.

Suscribo a casi todas las opiniones de ustedes :P

Cita de: iku

Si es mucho mejor la leyenda sin camuflar.

Ahora se tiende mucho a proteger a los niños en ese sentido, nada de contarles los peligros del mundo y cuidado con hablarles tu de ellos ! Yo he sido ayudante en el departamento de arte infantil de mi uni,  y tube una queja de una madre porque les había hablado a los chavales de la publicidad subliminal en las imagenes de anuncios. La madre histeríca "como puede decirle usted a mi hijo que hay sexo en la publicidad y bla bla bla" Lo curioso es que la madre de ese niño le dejaba ver series nada recomendables para un chaval de su edad.

Yo creo que si se educase a los niños dejandoles las cosas claras desde un principio luego no habría tantos problemas.

Caperucita roja era una fabula para evitar que las chicas cometiensen el error de irse con el primero que pasase.

Estoy de acuerdo con eso: si les dices las cosas a los niños desde un principio los problemas se reducen.

Con eso no quiero decir que se les deba traumar hablándoles de violaciones (?) a los 4 años, pero un par de palabras sabias ayudan :roll:.

No creo que Caperucita Roja sea algo inaplicable en nuestra época: sólose ha infantilizado al cuento por culpa de Disney, que lo universalizó con su versión infantil. El choque que puede tener un niño actual leyendo la versión verdadera radica en cuánto se ha metido en el subconciente la versión light.

Un paralelismo: a nadie le molesta que una actriz porno ande de puta... pero si la que anda de puta es Britney Spears, hay revuelo :roll: Britney Spears y Caperucita Roja son cosas infantiles :roll:

Saludos.

-edit-

Googleando descubrí que no fueron los Hermanos Grimm los que escribieron Caperucita Roja originalmente (ellos tomaron el texto original y le agregaron lo del Leñador y esa venganza de padre). El texto original es de Charles Perrault. Léanlo (es corto):

Cita

Caperucita Roja

    Había una vez una niñita en un pueblo, la más bonita que jamás se hubiera visto; su madre estaba enloquecida con ella y su abuela mucho más todavía. Esta buena mujer le había mandado hacer una caperucita roja y le sentaba tanto que todos la llamaban Caperucita Roja.
    Un día su madre, habiendo cocinado unas tortas, le dijo.

    -Anda a ver cómo está tu abuela, pues me dicen que ha estado enferma; llévale una torta y este tarrito de mantequilla.

    Caperucita Roja partió en seguida a ver a su abuela que vivía en otro pueblo. Al pasar por un bosque, se encontró con el compadre lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela, pero no se atrevió porque unos leñadores andaban por ahí cerca. Él le preguntó a dónde iba. La pobre niña, que no sabía que era peligroso detenerse a hablar con un lobo, le dijo:

    -Voy a ver a mi abuela, y le llevo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.

    -¿Vive muy lejos? -le dijo el lobo.

    -¡Oh, sí! -dijo Caperucita Roja-, más allá del molino que se ve allá lejos, en la primera casita del pueblo.

    -Pues bien -dijo el lobo-, yo también quiero ir a verla; yo iré por este camino, y tú por aquél, y veremos quién llega primero.

    El lobo partió corriendo a toda velocidad por el camino que era más corto y la niña se fue por el más largo entreteniéndose en coger avellanas, en correr tras las mariposas y en hacer ramos con las florecillas que encontraba. Poco tardó el lobo en llegar a casa de la abuela; golpea: Toc, toc.

    -¿Quién es?

    -Es su nieta, Caperucita Roja -dijo el lobo, disfrazando la voz-, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.

    La cándida abuela, que estaba en cama porque no se sentía bien, le gritó:

    -Tira la aldaba y el cerrojo caerá.

    El lobo tiró la aldaba, y la puerta se abrió. Se abalanzó sobre la buena mujer y la devoró en un santiamén, pues hacía más de tres días que no comía. En seguida cerró la puerta y fue a acostarse en el lecho de la abuela, esperando a Caperucita Roja quien, un rato después, llegó a golpear la puerta: Toc, toc.

    -¿Quién es?

    Caperucita Roja, al oír la ronca voz del lobo, primero se asustó, pero creyendo que su abuela estaba resfriada, contestó:

    -Es su nieta, Caperucita Roja, le traigo una torta y un tarrito de mantequilla que mi madre le envía.

    El lobo le gritó, suavizando un poco la voz:

    -Tira la aldaba y el cerrojo caerá.

    Caperucita Roja tiró la aldaba y la puerta se abrió. Viéndola entrar, el lobo le dijo, mientras se escondía en la cama bajo la frazada:

    -Deja la torta y el tarrito de mantequilla en la repisa y ven a acostarte conmigo.

    Caperucita Roja se desviste y se mete a la cama y quedó muy asombrada al ver la forma de su abuela en camisa de dormir. Ella le dijo:

    -Abuela, ¡qué brazos tan grandes tienes!

    -Es para abrazarte mejor, hija mía.

    -Abuela, ¡qué piernas tan grandes tiene!

    -Es para correr mejor, hija mía.

    Abuela, ¡qué orejas tan grandes tiene!

    -Es para oírte mejor, hija mía.

    -Abuela, ¡qué ojos tan grandes tiene!

    -Es para verte mejor, hija mía.

    -Abuela, ¡qué dientes tan grandes tiene!

    -¡Para comerte mejor!

    Y diciendo estas palabras, este lobo malo se abalanzó sobre Caperucita Roja y se la comió

(Tomado de www.altillo.com)

Bueno... esta versión hasta incluye nudismo lolU

Spoiler: versión de los Grimm
Cita

Había una vez una adorable niña que era querida por todo aquél que la conociera, pero sobre todo por su abuelita, y no quedaba nada que no le hubiera dado a la niña. Una vez le regaló una pequeña caperuza o gorrito de un color rojo, que le quedaba tan bien que ella nunca quería usar otra cosa, así que la empezaron a llamar Caperucita Roja. Un día su madre le dijo: “Ven, Caperucita Roja, aquí tengo un pastel y una botella de vino, llévaselas en esta canasta a tu abuelita que esta enfermita y débil y esto le ayudará. Vete ahora temprano, antes de que caliente el día, y en el camino, camina tranquila y con cuidado, no te apartes de la ruta, no vayas a caerte y se quiebre la botella y no quede nada para tu abuelita. Y cuando entres a su dormitorio no olvides decirle, “Buenos días”, ah, y no andes curioseando por todo el aposento.”

“No te preocupes, haré bien todo”, dijo Caperucita Roja, y tomó las cosas y se despidió cariñosamente. La abuelita vivía en el bosque, como a un kilómetro de su casa. Y no más había entrado Caperucita Roja en el bosque, siempre dentro del sendero, cuando se encontró con un lobo. Caperucita Roja no sabía que esa criatura pudiera hacer algún daño, y no tuvo ningún temor hacia él. “Buenos días, Caperucita Roja,” dijo el lobo. “Buenos días, amable lobo.” - “¿Adonde vas tan temprano, Caperucita Roja?” - “A casa de mi abuelita.” - “¿Y qué llevas en esa canasta?” - “Pastel y vino. Ayer fue día de hornear, así que mi pobre abuelita enferma va a tener algo bueno para fortalecerse.” - “¿Y adonde vive tu abuelita, Caperucita Roja?” - “Como a medio kilómetro más adentro en el bosque. Su casa está bajo tres grandes robles, al lado de unos avellanos. Seguramente ya los habrás visto,” contestó inocentemente Caperucita Roja. El lobo se dijo en silencio a sí mismo: “¡Qué criatura tan tierna! qué buen bocadito - y será más sabroso que esa viejita. Así que debo actuar con delicadeza para obtener a ambas fácilmente.” Entonces acompañó a Caperucita Roja un pequeño tramo del camino y luego le dijo: “Mira Caperucita Roja, que lindas flores se ven por allá, ¿por qué no vas y recoges algunas? Y yo creo también que no te has dado cuenta de lo dulce que cantan los pajaritos. Es que vas tan apurada en el camino como si fueras para la escuela, mientras que todo el bosque está lleno de maravillas.”

Caperucita Roja levantó sus ojos, y cuando vio los rayos del sol danzando aquí y allá entre los árboles, y vio las bellas flores y el canto de los pájaros, pensó: “Supongo que podría llevarle unas de estas flores frescas a mi abuelita y que le encantarán. Además, aún es muy temprano y no habrá problema si me atraso un poquito, siempre llegaré a buena hora.” Y así, ella se salió del camino y se fue a cortar flores. Y cuando cortaba una, veía otra más bonita, y otra y otra, y sin darse cuenta se fue adentrando en el bosque. Mientras tanto el lobo aprovechó el tiempo y corrió directo a la casa de la abuelita y tocó a la puerta. “¿Quién es?” preguntó la abuelita. “Caperucita Roja,” contestó el lobo. “Traigo pastel y vino. Ábreme, por favor.” - “Mueve la cerradura y abre tú,” gritó la abuelita, “estoy muy débil y no me puedo levantar.” El lobo movió la cerradura, abrió la puerta, y sin decir una palabra más, se fue directo a la cama de la abuelita y de un bocado se la tragó. Y enseguida se puso ropa de ella, se colocó un gorro, se metió en la cama y cerró las cortinas.

Mientras tanto, Caperucita Roja se había quedado colectando flores, y cuando vio que tenía tantas que ya no podía llevar más, se acordó de su abuelita y se puso en camino hacia ella. Cuando llegó, se sorprendió al encontrar la puerta abierta, y al entrar a la casa, sintió tan extraño presentimiento que se dijo para sí misma: “¡Oh Dios! que incómoda me siento hoy, y otras veces que me ha gustado tanto estar con abuelita.” Entonces gritó: “¡Buenos días!”, pero no hubo respuesta, así que fue al dormitorio y abrió las cortinas. Allí parecía estar la abuelita con su gorro cubriéndole toda la cara, y con una apariencia muy extraña. “¡!Oh, abuelita!” dijo, “qué orejas tan grandes que tienes.” - “Es para oírte mejor, mi niña,” fue la respuesta. “Pero abuelita, qué ojos tan grandes que tienes.” - “Son para verte mejor, querida.” - “Pero abuelita, qué brazos tan grandes que tienes.” - “Para abrazarte mejor.” - “Y qué boca tan grande que tienes.” - “Para comerte mejor.” Y no había terminado de decir lo anterior, cuando de un salto salió de la cama y se tragó también a Caperucita Roja.

Entonces el lobo decidió hacer una siesta y se volvió a tirar en la cama, y una vez dormido empezó a roncar fuertemente. Un cazador que por casualidad pasaba en ese momento por allí, escuchó los fuertes ronquidos y pensó, ¡Cómo ronca esa viejita! Voy a ver si necesita alguna ayuda. Entonces ingresó al dormitorio, y cuando se acercó a la cama vio al lobo tirado allí. “¡Así que te encuentro aquí, viejo pecador!” dijo él.”¡Hacía tiempo que te buscaba!” Y ya se disponía a disparar su arma contra él, cuando pensó que el lobo podría haber devorado a la viejita y que aún podría ser salvada, por lo que decidió no disparar. En su lugar tomó unas tijeras y empezó a cortar el vientre del lobo durmiente. En cuanto había hecho dos cortes, vio brillar una gorrita roja, entonces hizo dos cortes más y la pequeña Caperucita Roja salió rapidísimo, gritando: “¡Qué asustada que estuve, qué oscuro que está ahí dentro del lobo!”, y enseguida salió también la abuelita, vivita, pero que casi no podía respirar. Rápidamente, Caperucita Roja trajo muchas piedras con las que llenaron el vientre del lobo. Y cuando el lobo despertó, quizo correr e irse lejos, pero las piedras estaban tan pesadas que no soportó el esfuerzo y cayó muerto.

Las tres personas se sintieron felices. El cazador le quitó la piel al lobo y se la llevó a su casa. La abuelita comió el pastel y bebió el vino que le trajo Caperucita Roja y se reanimó. Pero Caperucita Roja solamente pensó: “Mientras viva, nunca me retiraré del sendero para internarme en el bosque, cosa que mi madre me había ya prohibido hacer.”

También se dice que otra vez que Caperucita Roja llevaba pasteles a la abuelita, otro lobo le habló, y trató de hacer que se saliera del sendero. Sin embargo Caperucita Roja ya estaba a la defensiva, y siguió directo en su camino. Al llegar, le contó a su abuelita que se había encontrado con otro lobo y que la había saludado con “buenos días”, pero con una mirada tan sospechosa, que si no hubiera sido porque ella estaba en la vía pública, de seguro que se la hubiera tragado. “Bueno,” dijo la abuelita, “cerraremos bien la puerta, de modo que no pueda ingresar.” Luego, al cabo de un rato, llegó el lobo y tocó a la puerta y gritó: “¡Abre abuelita que soy Caperucita Roja y te traigo unos pasteles!” Pero ellas callaron y no abrieron la puerta, así que aquel hocicón se puso a dar vueltas alrededor de la casa y de último saltó sobre el techo y se sentó a esperar que Caperucita Roja regresara a su casa al atardecer para entonces saltar sobre ella y devorarla en la oscuridad. Pero la abuelita conocía muy bien sus malas intenciones. Al frente de la casa había una gran olla, así que le dijo a la niña: “Mira Caperucita Roja, ayer hice algunas ricas salsas, por lo que trae con agua la cubeta en las que las cociné, a la olla que está afuera.” Y llenaron la gran olla a su máximo, agregando deliciosos condimentos. Y empezaron aquellos deliciosos aromas a llegar a la nariz del lobo, y empezó a aspirar y a caminar hacia aquel exquisito olor. Y caminó hasta llegar a la orilla del techo y estiró tanto su cabeza que resbaló y cayó de bruces exactamente al centro de la olla hirviente, ahogándose y cocinándose inmediatamente. Y Caperucita Roja retornó segura a su casa y en adelante siempre se cuidó de no caer en las trampas de los que buscan hacer daño.


Ayumu:
Lol yo no sabía o___o


Pero está bueno el tema eh :shock:

Navegación

[0] Índice de Mensajes

[#] Página Siguiente

[*] Página Anterior