Comenzaré como siempre lo hago: diciendo que creo que el sólo hecho de crear un día para algo particular dentro de un todo y celebrarlo globalmente con confetti y alegría fingida es fomentar la discriminación positiva de ese algo dentro del todo, pero bueno... Sería un hipócrita si finjo que la mujer no ha tenido que soportar históricamente el abuso y la discriminación, y que aún hoy debe sufrir pesares que no debería sufrir nadie.
Creo que alguien lo dijo mejor que yo:
El día de la mujer es un intento por encubrir toda la opresión y abuso en que incurre el hombre contra ella; en algún punto se perdió la perspectiva, se envió a la otra mitad de nuestro ser, de nuestra naturaleza dual, por debajo, sin mayor razón que el dominio, la ignorancia y la locura.
Pues la mujer es sagrada en tanto el hombre es noble; pero la nobleza no crea vidas.
Existe discriminación incluso de forma inconciente de parte de quienes nos jactamos de no hacerlo o incluso de la mujer sobre sí misma o sus congéneres, por el propio peso de nuestra historia; la cual hoy, en plena era de la glorificación del logro humano -y gracias a nuestra absurda ignorancia u holgazanería- domina nuestra realidad política, económica y social. La discriminación está ahí: en la TV, en la calle, en el bar, en el trabajo, en las iglesias, en el seno familiar. Y va desde falsa caballerosidad malintencionada hasta directas formas de abuso físico o psicológico.
No existe mujer que no haya sentido el peso de su género en los hombros, al menos en algún momento de su vida.
Así pues creo que la existencia de este día (el 8 de marzo de cada año) es necesaria. Un mal necesario para recordarnos lo que fue, para que prestemos más atención a lo que es, y para hacer a "lo que será" algo mucho mejor para todos.
Porque hombres y mujeres tenemos decenas, centenas, quizás miles de diferencias, pero somos iguales en absolutamente todo lo que importa. Todos los hombres y las mujeres del mundo, como seres humanos y sólo eso, somos hermanos, compañeros de viaje en este viaje que es la vida.
Un abrazo afectuoso a todas y cada una de las mujeres del mundo, como el de cada día. Y a los hombres, también.
Que este día que hoy celebramos pronto deje de existir y que a nuestras hijas este tema les resulte anacrónico.